Publicidad masiva: pasado y presente de una estrategia clásica

Antes

Desde hace ya varios años (más de diez, de manera coincidente con el nacimiento y posterior

fortalecimiento de las redes sociales) se está hablando de la decadencia de la publicidad masiva, es decir, la publicidad efectuada a través de la televisión, la radio, la gráfica y los anuncios en la vía pública, con respecto a la efectividad en los planes orientados a instalar una marca y generar conversiones.

En el pasado, este tipo de procedimiento fue el caballito de batalla preferido (y en muchos casos, el único) para generar un reconocimiento de marca y las ulteriores  -y tan ansiadas- ventas. Sin embargo, luego del boom de Internet acaecido en los años ’90, este tipo de metodología empezó a experimentar cambios, y por qué no, un tipo de reestructuración y reposicionamiento que, con el correr del tiempo, le fueron quitando protagonismo dentro de las estrategias más usadas para promocionar a una empresa.

Ahora

Actualmente, la publicidad masiva funciona como uno de los múltiples engranajes que componen a una estrategia de Marketing y Comunicación bien aceitada, la cual generalmente está complementada por publicidad en medios digitales, redes sociales, mailing, y cual otra táctica que se ajuste al objetivo planteado por el cliente y por la agencia que lo asesore.

Hoy por hoy, las campañas en medios masivos están destinadas generar branding, rebranding o a incrementar las ventas de un producto o servicio puntuales. No obstante, es difícil que una estrategia de este tipo pueda generar brand awareness o conversiones de manera inmediata y absoluta, ya que, como mencionamos más arriba, las campañas mixtas son las más adecuadas para lograr resultados más efectivos y persistentes en el tiempo.

Sin embargo, y ya que nada es absoluto en lo que a Marketing y Comunicación se refiere, existen casos en los que el éxito de una campaña masiva traspasa la frontera de los medios tradicionales y penetra de manera asombrosa en el receloso territorio virtual para volverse auténticos fenómenos virales (tal y como ocurrió con la famosa campaña de “La llama que llama” de Telecom, allá por los albores del 2000).

Alcance

Con respecto al alcance que estas campañas pueden generar, podemos afirmar que este dependerá de dos factores principales: el valor del producto y las tácticas que se empleen de manera complementaria (si, sabemos que ya lo mencionamos, pero es importante remarcarlo). Con respecto al primer punto, el público objetivo se sentirá mucho más tentado de adquirir un producto o servicio sólo a través de observar un comercial o ver un cartel en la calle si este es más económico (no es lo mismo comprar un auto que un paquete de galletitas).

El segundo punto ya fue bien desarrollado en los párrafos anteriores y sólo podemos agregar que la combinación de distintos métodos (tradicionales y digitales) es lo más saludable para generar un plan equilibrado y que pueda sostenerse sin sucumbir ante la competencia.

Frecuencia

Por último, el tema de la frecuencia en su uso debe meditarse de manera cuidadosa entre el cliente y la agencia de Marketing elegida, ya que dependerá de varios factores como el presupuesto, la zona geográfica a cubrir (en el caso de cartelería en vía pública) y la implementación de otras tácticas (digitales o no). Sin embargo, se sugiere que los periodos de contratación no sean menores a un mes (lo ideal serían plazos trimestrales o semestrales) para aprovechar al máximo la exposición.

Luego de este breve repaso informativo, podemos concluir que la publicidad masiva no ha caído en desuso, sino que ha sabido ubicarse de manera exitosa en el feroz mapa de las nuevas estrategias comunicacionales y ha adoptado un lugar más que interesante.

Ahora, ¡queremos conocer tu opinión y leer tus consultas! ¿Qué te pareció el artículo? ¿Qué otros datos aportarías? ¿Elegirías una estrategia de publicidad en medios masivos para promocionar tu negocio?

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